El guardián de Jaén
Dominando la ciudad desde lo alto del cerro, el Castillo de Santa Catalina es el emblema de Jaén. Sus murallas medievales, su torre del homenaje y las vistas espectaculares del valle del Guadalquivir lo convierten en una visita imprescindible. Además, su historia se entrelaza con leyendas como la del “Lagarto de la Magdalena”, símbolo popular de la ciudad.
El alma renacentista de Jaén
Obra maestra de Andrés de Vandelvira, la Catedral de la Asunción es uno de los mejores ejemplos del Renacimiento español. Su fachada imponente, su luminoso interior y su museo del Santo Rostro la convierten en una joya arquitectónica y espiritual.
Tesoro oculto bajo el palacio
Ubicados en el Palacio de Villardompardo, los Baños Árabes de Jaén son los más grandes conservados en España. Construidos en el siglo XI, sorprenden por su excelente estado y por la atmósfera mágica que se respira bajo sus bóvedas. Hoy, su visita se completa con el Museo de Arte Naïf y el Museo de Artes y Costumbres Populares.
Patrimonio que revive
Este antiguo hammam, más pequeño pero de gran encanto, ofrece una experiencia más íntima y auténtica. Situado en el barrio de San Ildefonso, el Baño del Naranjo combina la historia andalusí con la arquitectura tradicional, y acoge actividades culturales y artísticas que devuelven vida a este rincón histórico.
Arte que une dos mundos
Ubicado en el Palacio Municipal de Cultura, el Salón Mudéjar es una joya arquitectónica del siglo XV que refleja la fusión de estilos cristiano e islámico. Con sus arcos de ladrillo y su decoración geométrica, se ha convertido en un espacio emblemático para exposiciones, conciertos y actos culturales.
Memoria bajo tierra
Bajo la Plaza de Santiago se conserva el Refugio Antiaéreo de Jaén, construido durante la Guerra Civil. Este espacio, restaurado y musealizado, permite revivir uno de los episodios más duros de la historia reciente, recordando el valor y la resistencia del pueblo jiennense. Una visita conmovedora y necesaria.



El origen de la leyenda
El Raudal de la Magdalena es un manantial natural que, según la tradición, dio origen a la famosa leyenda del Lagarto de Jaén. Este rincón, rodeado de vegetación y de restos históricos, es uno de los espacios más simbólicos de la ciudad y conecta la naturaleza con la mitología local.
Las raíces de una ciudad milenaria
Jaén cuenta con numerosos yacimientos arqueológicos que testimonian su pasado íbero, romano y medieval. Desde restos de murallas hasta viviendas antiguas, estos enclaves ofrecen una mirada profunda al origen de la ciudad. Algunos de ellos pueden visitarse en el casco urbano, integrados en el paisaje actual.
Jaén en el amanecer de la historia
El Yacimiento Arqueológico de Marroquíes Bajos, datado en la Edad del Cobre, es uno de los más importantes de la península. Su sistema de fosos concéntricos y su extensión lo convierten en un referente para comprender los primeros asentamientos humanos en el sur de España.
Raíces de piedra y leyenda
La Iglesia de la Magdalena, la más antigua de Jaén, guarda en sus muros el eco del pasado musulmán y el alma del cristianismo. Entre su arquitectura gótica y su historia legendaria, este templo invita al silencio, la contemplación y el encuentro con las raíces más profundas de la ciudad.
El corazón devoto de Jaén
La Basílica de San Ildefonso, con su imponente fachada neoclásica, es un símbolo de fe y tradición en Jaén. Bajo sus bóvedas reposa la devoción de generaciones y la historia del Descenso de la Virgen, una de las leyendas más queridas por los jiennenses.
Entre sombras y campanas
La Iglesia de San Juan, una de las más antiguas de Jaén, conserva el alma medieval de la ciudad. Entre sus muros se entrelazan siglos de historia, fe y silencio, recordando la esencia humilde y eterna del casco antiguo.
Luz antigua en San Bartolomé
La Iglesia de San Bartolomé es uno de los templos más emblemáticos de Jaén, donde la historia y la devoción se funden entre muros góticos y detalles renacentistas. Su atmósfera serena invita a detenerse y sentir la esencia espiritual del casco antiguo.
