Jaén, ciudad de historia y patrimonio
El patrimonio de Jaén es la huella viva de su historia. Iglesias, castillos, murallas y rincones que hablan de las civilizaciones que la habitaron, y que hoy siguen dando forma a la identidad de una ciudad que nunca deja de contar su pasado.
Las huellas de nuestra historia
Jaén guarda en su tierra las huellas de las civilizaciones que la habitaron. Desde los restos íberos y romanos hasta los trazos prehistóricos y los barrios antiguos, cada rincón del patrimonio arqueológico y urbano de la ciudad nos habla de un pasado que sigue vivo bajo nuestros pies.
Conjunto histórico de Jaén
Es el corazón vivo de la ciudad, un entramado de calles, plazas y edificios donde se entrelazan siglos de historia.
Zona Arqueológica Marroquíes Bajos
Sus restos, que abarcan desde la Edad del Cobre hasta época romana, permiten recorrer la evolución de las civilizaciones que dieron origen a Jaén.
Zona Arqueológica de la Plaza de Armas del Puente Tablas
Muestra el poder y la organización de la antigua ciudad oretana de Auringis.
Arte Rupestre de Jaén
Pinturas y grabados en abrigos naturales revelan escenas de caza, símbolos y figuras que nos conectan con los primeros pobladores de estas tierras.
Naturaleza con historia
En Jaén, la naturaleza y el patrimonio caminan de la mano. Los espacios verdes y los parajes históricos que rodean la ciudad son testigos del paso del tiempo y refugios donde aún se respira calma, belleza y memoria.
Jardines de Jabaluz
Los Jardines de Jabalcuz son uno de los rincones más emblemáticos de Jaén. De inspiración modernista y espíritu romántico, este espacio combina fuentes, estanques y arquitectura natural en perfecta armonía. Antiguo lugar de descanso y termas, hoy invita al paseo, la contemplación y el reencuentro con la historia entre flores y agua.
Zona Patrimonial Paraje de Otíñar
El Paraje de Otíñar, situado a las afueras de la ciudad, guarda vestigios arqueológicos y naturales que hablan del vínculo eterno entre Jaén y su entorno. Entre olivares y montes, este enclave es un testimonio vivo del paso de las civilizaciones y un espacio donde la historia y el paisaje se funden en una misma mirada.
