Un destino con alma propia
Jaén es una ciudad que sorprende al viajero con su historia, su paisaje de olivos infinitos y su autenticidad. Pasear por sus calles es adentrarse en siglos de cultura, saborear su aceite de oliva y descubrir rincones llenos de encanto. Un destino tranquilo, cercano y lleno de experiencias para disfrutar todo el año.
A un paso de la naturaleza…
Aventura entre cielo y piedra
La Vía Ferrata de Fuente de la Peña ofrece una experiencia única para los amantes del deporte y la naturaleza. Su recorrido, perfectamente equipado con peldaños, puentes y líneas de vida, permite ascender entre paredes rocosas disfrutando de unas vistas inigualables de la ciudad y del mar de olivos. Es una actividad segura, emocionante y accesible, ideal para quienes buscan vivir Jaén desde otra perspectiva.
Pedaleando entre olivares
Antiguo trazado ferroviario reconvertido en ruta natural, la Vía Verde del Aceite es uno de los recorridos cicloturistas más bellos de Andalucía. A lo largo de sus kilómetros, el visitante atraviesa viaductos, túneles y pueblos llenos de encanto, rodeado del paisaje más característico de Jaén: un inmenso mar de olivos.
Jaén al natural
En Jaén, la naturaleza no es un destino, sino una vecina cercana. A pocos pasos del centro, los caminos se abren entre pinos, fuentes y senderos donde el aire puro y la calma forman parte del paisaje cotidiano.
Naturaleza en estado puro
Ubicada a pocos kilómetros de la capital, la Cañada de las Hazadillas es un refugio de tranquilidad. Rodeada de pinares y con áreas recreativas, miradores y senderos, es perfecta para disfrutar en familia o practicar senderismo. Sus rutas ofrecen sombra, aire fresco y el canto de los pájaros como banda sonora.
El pulmón natural de Jaén
El Cordel Verde conecta el centro de la ciudad con la zona de Jabalcuz, creando un corredor ecológico que invita a caminar o pedalear rodeado de vegetación. Este espacio es un ejemplo de sostenibilidad y respeto por el entorno, y se ha convertido en una de las rutas preferidas por los jiennenses para disfrutar de la naturaleza sin salir de la ciudad.
Entre agua y montaña
El sendero PR-A 127 serpentea entre los paisajes del embalse del Quiebrajano, combinando la serenidad del bosque con la energía del agua. A lo largo del recorrido, el visitante descubre barrancos, pasarelas y rincones donde la naturaleza se muestra en su estado más puro. Es una ruta perfecta para quienes buscan disfrutar del silencio, la frescura y la belleza salvaje que rodea Jaén.
Naturaleza y panorámicas únicas
Más allá de su castillo, el Monte de Santa Catalina ofrece senderos entre pinos, miradores naturales y zonas perfectas para caminar o disfrutar del paisaje. Subir hasta la cumbre regala una de las vistas más icónicas de Jaén, donde ciudad y naturaleza se funden en una sola imagen.


